Sembró vientos, recogió tempestades

Durante mis años de docencia del Post-Grado de Gastroenterología, observé la actitud de un Adjunto que hacía comentarios irónicos y mordaces a los Residentes del Post-Grado, y con frecuencia no lo hacía en privado sino en presencia de terceros, su lenguaje era con frecuencia insultante y poco cortés, en los exámenes los aplazaba sin razón, sólo por antipatías personales o prejuicios, y en varias oportunidades hubo que repetir los exámenes con otro jurado para lograr una evaluación imparcial. Esa actitud persistió hasta su jubilación. Años después, por la evolución natural de la vida, esos residentes ascendieron y hoy son Adjuntos y Jefes de Servicio. El personaje en cuestión no es solicitado para ninguna actividad, no social, ni docente, ni administrativa , no se le consulta ni se le toma en cuenta, por lo que lo he catalogado como muerto en vida o cadáver insepulto. Esa es la consecuencia de su actitud, sirva eso de enseñanza a los que leen estas líneas para no repetír un error semejante.

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